Y entre tanto...
Mi teléfono echa humo
y por la calle corre
un demonio medio desnudo
que juega a esconderse
tras la barra vacía
del bar de la esquina,
y mientras tanto
un tipa triste camina
en busca y captura
de tu mirada serena
con la boca reseca
y su alma en pena.
El teléfono comunica
y envasados al vacío
algunos besos se caducan
mientras mis labios
enmudecen con el frío
en la mañana gris
de un enero cualquiera
en que de nuevo el amor
vuelve a dar un salto mortal
y un sueño se oculta
entre los sonidos de metal
de una vieja canción.
Y entre tanto
voy pensando,
y entre tanto
espero para verte,
fumando impaciente
y recostada en silencio
contra la pared sonriente
de un callejón prohibido;
aguantando intranquila
a que por fin
encuentres el instante
en que puedas escaparte
del desmadre sin sentido
que te mantiene atrapado
tan lejos de mí.
Y entre tanto
voy esperando
a que se termine
la tensa espera
que te retiene atrapado
en la legión extranjera;
y así me veo
con la vista clavada
en un mundo sin fin,
pidiéndole al deseo
que me tenga en cuenta
y te traiga de nuevo
hasta este refugio inventado
dónde no existe el pasado
y el futuro mira hacia ti.

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