Circo de arena
El imperio nocturnal se ha derrumbado en la arena,
se ha desvanecido entre mis manos,
dejándome atónita, condenada a permanecer aquí,
pero sin conciliar el sueño.
Mi aburrimiento me distrae.
Soy una antorcha erguida,
no conozco a nadie
y las antiguas calles vacías están demasiado muertas para soñar.
Aunque escuches sonrisas girando y oscilando locamente a través del sol,
A nadie se dirigen, sólo es una evasión en la ruta,
No existen ruidos en el cielo.
Y si con el tiempo escuchas en tu pandereta
Varios rastros de ritmos disonantes,
serán cansados por un andrajoso payaso escondido.
No le doy importancia a eso, sólo eres una sombra
que escruta aquello que él persigue.
Hazme, pues, desaparecer a través de los anillos brumosos de mi mente,
hazme caer en las ruinas nebulosas del tiempo,
Más allá de las hojas heladas, de los árboles fantasmales,
terroríficos de la costa borrascosa,
lejos del sinuoso alcance de la pena enloquecida.
Sí, danzar bajo el cielo diamantino,
trazando con la mano ondas delirantes,
silueteando por el mar, rodeado por un circo de arena.
Toda memoria y destino posados bajo las olas.
Déjame que hasta mañana, me olvide del presente.
Estoy lista para desaparecer.

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