Mi voz...

A veces no nos atrevemos a decir o a hacer cosas, pero eso nos funciona para aquellos momentos en que si eran necesarios…
Yo no me atreví en muchas ocasiones… y me daba la esperanza de que pronto me tocara a mí pero lo veía siempre lejano, como si me faltara algo para poder estar completa y bueno sentía que eso era… faltaba algo…
Las madrugadas eran refugio de mis locuras y los recuerdos me amenazaban de un próximo regreso…luego mis miedos formaron parte de un tormentoso presente… si era así por mucho tiempo… pasaba tiempo sola preguntándome interrogantes donde no podía mentirme y no podía esconderme detrás de alguien… y no tenía otra opción que aceptar… pero no quería… me dolía mucho.
Casi siempre era domingo para mi… donde los días eras tibios… y la casa se escuchaba vacía… era la dueña de un viento helado… que me quemaba el corazón.
Era un cuento interminable, llegaba un lunes y rezaba por que terminara lo más pronto… no prometía nada a nadie porque tenía miedo de no cumplir y que hagan lo mismo conmigo… si esa era yo… luego sentía que la gente se aferrara a esa pequeña palabra que llama promesa… yo le tenía miedo… la desconfianza me tomaba la mano, me acompañaba a todos lados.
Quería que alguien me despertara de esta confusión… que me tocara o tan solo me abrazara…para que no duela tanto… y en silencio todo el mundo permaneció.
Lluvia y melodías en perfecta agonía era un sueño de cada día… nada me faltaba, nada me dolía y era dueña del amor… pero deambulada en este espacio tan pequeño los tartamudos recuerdos…de aquel tiempo que yo ahogue en mi vivir.
Yo preguntaba quien… y me quedaba callada para poder escuchar, luego del silencio solo me aleje…
Luego aprendí a utilizar esa pequeñita palabra, para liberarme… para conocerme… y ser esclava de la libertad… de mi libertad.
Descubrí la fe en la ilusión, y mi alma reconoció mi voz… aprendí a soñar, a tener fe en la esperanza que tardaba en llegar. Volvía despierta para más calma y paz… viajaba en sueños que me elevaba lejos de lo que fui…
Guarde los trozos de mi vida en un bolso con agujero… para que puedan perderse por algún lugar… y escribí un himno donde entonaba cada momento que me falto, donde ponía todas las cursilerías y esas frases de mi autoría para que sepan que fui yo.
En el paso del tiempo encontré un poco de razón... Y cada pregunta que tenía ya era casi una respuesta… encontré un tipo de amor... Que era muy parecido al llamado amor… y enterré mis tristezas muy cerca a la orilla de una historia que iba construyendo en bases llenas de suerte.
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